Riiingg!!!!!
-Cállate... -le dije a mi despertador justo antes de darle a ese botón rojo que tiene encima de su cabezota para que se callara, ojalá a las hermanas pequeñas les sucediera lo mismo.
Me levanté de la cama con demasiada pereza y me fuí directa a la ducha para despertarme por completo. Llegaba la gran elección: elegir mi ropa para el primer día de este nuevo curso, 2º de ESO. Después de media hora de quitar y poner la ropa me quedé por una minifalda vaquera (puesto que hacía calor), una camiseta blanca con unos labios bien grandes rosas (realzaba mi figura) y unas victorias rosas. Ahora me tocaba la segunda gran elección: el peinado. Recogido, suelto, con diadema, un tupé, con un broche, liso, ondulado, delante o detrás de las orejas... Mi pelo me llegaba por los codos, era un poco ondulado, dorado y con flequillo de lado. Decidí ponerme una diadema blanca, de esas que son muy finitas y duras, al recogerme el cabello de la cara realzaba mis ojos del color del cielo y del mar.
-¡Clara!, dice mamá que bajes a desayunar de una vez.
-Vale enana ya voy.
-¡Me llamo Fátima! -dijo dando un portazo. Despues de cinco segundos la escuche bajar por las escaleras hacia la cocina.
"Para tener siete años tiene una mala leche..." pensé mientras cogía unos pendientes de perla rosas y un bolso blanco (como era el primer día seguramente no hacíamos gran cosa). A continuación bajé a la cocina a desayunar. Mi padre leía el periódico mientras tenía en la mano una taza de café, mi hermana se tomaba la leche con cereales de chocolate y en compañía de su barbie favorita con la que, al parecer, tenía una gran conversación sobre el color del mantel; mi madre desayunaba una tostada de mermelada de fresa, mientras que Lulú (nuestra perrita yorkshire terrier de un añito) descansaba plácidamente en su camita rosa color chicle con un lacito rosa en el pelo. Al entrar en la cocina me saludaron los que ya habían llegado antes que yo, cogí una taza, leche fría, unas cuantas galletas y me puse a desayunar. Después de un rato llamaron al timbre (seguramente era Lidia, mi mejor amiga). Así era.
-Hola Clara -me saludó alegremente al abrirle la puerta.
-¡Hola Lid! -le contesté- Venga vámonos ya. ¡Chao mamá! -le grité a mi madre.
Después de un tiempo caminando me dice Lidia:
-Bua, ¿sabes de lo que me enteré?. ¡Le gustas a Pablo!
-Pero, ¿Pablo no está con Carla?
-Si, pero dice que también le gusta ella.
-Yo si fuera Carla lo dejaría la verdad.
-Ya yo también. ¿Sabes?, no me parece raro que le gustes a Pablo, le gustas a casitodos los chicos de la ESO.
-Bueno pero solo les gusto por mi físico.
-Ya pero por tu físico eres una de las más, por no decir la más, popular del cole Clara.
Ya lo sabía. No era por hacerme la creída, es que era verdad. Al llegar el año pasado al instituto le empecé a gustar a un montón de chicos. Entonces las más populares de 1º de la ESO me metieron en su grupo de amigas, pero no solo a mi sino también a Lidia. Lidia fué mi amiga desde tercero de primaria y fuí junto con ella al instituto que voy ahora. Me lo había pasado tan bien con mis amigas del colegio que poco a poco me fuí haciendo la mejor amiga de Carmen, de Laura, de Catalina, de Sofí, de Carla... Pero mi mejor amiga es Lidia y confío en que siempre lo sea.
Habíamos dado la vuelta a la esquina y ya se veía a lo lejos el patio principal de mi instituto y a un motón de personas en él.
-¿Nerviosa? -me preguntó Lidia.
-Para nada -le contesté totalmente segura.
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Por que toda la gente es asi? ¿Que ropa me pongo? ¿que peinado me hago? Este está por mi, este está por esta..... Odio a esa clase de gente....
ResponderEliminarPero eso no quiere decir que no me guste tu historia XD. Normalmente suelo odiar a la mitad de la gente que sale en historias XD Pasate por mi blog
besos