El resto de la mañana estuvimos jugando a la botella. Después sonó el timbre del recreo, como todos los años nos juntamos en los bancos un móntón de gente. Estábamos nosotros: Mafi, Carmen, Sofi, Laura, Catalina, Carla, Hugo, Pablo, Martín, Quique y yo; Estaban el grupo de Lucía de 3ºA; el grupo de 3ºB en el que estaban Bruno (el novio de Carmen) y Brais (el novio de Catalina)entre tantos;Y estaban el grupo de 4ºB en el que estaban Guille (el hermano de Carmen), Ángel (el novio de Iria, una del grupo de Lucía) y Eva (la hermana de Sofi) a parte de otras personas. Ya sé que es muy complejo. Estuvimos charlando, haciendo el tonto, riendonos... Lidia no estaba. Se fue a tercera hora a casa porque decía que se encontraba mal. Sonó el timbre y subímops a clase estuvimos haciendo otro tanto de tonterias en clase hasta que la profesora se dió cuenta que nos estabamos pasnado con el jaleo y nos dijo que nos sentaramos en mesas de dos y hablaramos bajo.
-Nos ponemos juntas? -me preguntó Carmen.
-Claro.
Sofi se puso con Catalina, se llevaban bastante bien las dos. Sofi tenía el pelo oscuro, con raya de lado y sin flequillo lo tenía liso como una tabla y le brillaba. Era un poco reservada y envidiosa, nada que ver con Catalina que era muy alegre. Tenía el pelo rubio (igual que yo) pero ella lo tenía muy rizado, con tirabuzones y cortito.
Laura se puso con Carla. Laura me caía bien, era muy soñadora y casisiempre estaba en su mundo. Martín siempre le decía: "¡Laura despierta!". Tenía el pelo castaño, ondulado y lo llevaba muy largo. Sus ojos eran risueños. Carla era la que peor me caía. Nose com decirlo pero era una puta. Mientras que estaba saliendo con Pablo le entró a Quique en el cine y luego le dijo a Pablo que había sido el el que le entró y se peleó con Quique. Y mientras que se peleaban Carla dijo que había sido ella y Pablo como estaba locamente enamorado de ella pues la perdonó por decir la verdad y siguieron saliendo como si nada.
Sonó el timbre indicando el final de este día en la escuela.
jueves, 20 de agosto de 2009
miércoles, 12 de agosto de 2009
2º B
Tan pronto me iba acercando al colegio por la acera veía caras más conocidas que no veía desde el anterior curso o que tal vez me las encontré alguna vez en la playa.
-Hola Claraa!! -esa era Lucía, una niña de 3º de la ESO que me caía bastante bien. Había salido del recinto escolar para saludarme con su amiga Paula y ahora mismo las dos me estaban dando un abrazo enorme.
- Hola!! -les contesté.
Al entrar por la puerta de barras del instituto Lucía y Paula se fueron con su grupo de amigas que estaban sentadas en el borde de la fuente. Ví a Carmen, Hugo, Sofí, Catalina, Martín, Quique, Carla, Laura, Mafalda y otras personas de 3º de la ESO con las que nos llevábamos bastante bien por la zona de los bancos hablando en alto y riéndose. Al verme caminar hacia ella, Carmen y Mafi echaron a correr hacia mi para saludarme.
-Holaa mi amoor!! -esa era Carmen. Me caía genial. Tiene el pelo castaño claro y los ojos verdes, es muy graciosa y divertida, con ella nunca te aburres. Es igual de pija que yo y nos entendemos genial. Tiene un hermano mayor que está en 4º de la ESO con el que me llevo bastante bien. Está saliendo con Bruno de 3º de la ESO.
-Holaa guapaaa! - y esa era Mafi. Tenía el pelo negro con perrera que le llega hasta sus ojos oscuros. Utiliza gafas pero muchas veces lleva lentillas, como era el caso de hoy. También me cae bien pero, claramente no tanto como Lidia que es mi mejor amiga.
Lidia era muy diferente. Su pelo le llegaba hasta la nuca, tenía la raya al medio y el pelo muy alborotado y oscuro. Sus ojos eran marrones y pequeños. Era un poco rellenita. Hablaba muy poco y casi siempre llevaba ropa de dos tallas mayores a la suya. La gente no se metía con ella porque era mi mejor amiga y sabía que a mis amigas no les gustaba. Pero ella a mi me caía genial, sabía que siempre podía confiarle secretos y compartía todo con ella y ella todo conmigo.
Ahora acabábamos de llegar a grupo de mis amigos. Las demás se me echaron encima a besarme y a abrazarme desesperadamente. Después de unos minutos así fuí a darles un beso a los chicos. Al cabo de un rato sonó el timbre y entramos todos a clase. Nos despedimos de los de tercero y fuímos a la clase de 2º B. Al entrar nos movimos hasta las mesas del fondo. Juntamos algunas y nos pusimos a hablar. En ese momento entro la profesora y nos mando aminorar la voz. Nos leyó las normas del colegio como el año pasado y el resto nos dió tiempo libre ya que era el primer día. Martín saco de su mochila un botella de coca~cola y cuando la profesora no nos veía bebíamos un poco. Cuando nos la terminamos decidimos jugar a la botella. Carmen no quiso ya que tenía su novio en 3º.
-Bueno venga empezamos? -preguntó Martín.
-Me pido darle yo las vueltas -comentó Carmen.
Lidia tampoco jugaba, cuando jugabamos a ste tipo de cosas ella nunca jugaba. La botella empezo a girar y le cayó a Laura. Después de una seguida tirada le tocó a Quique, Laura se puso colorada. Le molaba Quique como ya habrás apreciado. Quique se armó de valor y le dió el pico. Laura se puso más roja que antes. La botella seguía girando y los besos estaban en el aire.
-Hola Claraa!! -esa era Lucía, una niña de 3º de la ESO que me caía bastante bien. Había salido del recinto escolar para saludarme con su amiga Paula y ahora mismo las dos me estaban dando un abrazo enorme.
- Hola!! -les contesté.
Al entrar por la puerta de barras del instituto Lucía y Paula se fueron con su grupo de amigas que estaban sentadas en el borde de la fuente. Ví a Carmen, Hugo, Sofí, Catalina, Martín, Quique, Carla, Laura, Mafalda y otras personas de 3º de la ESO con las que nos llevábamos bastante bien por la zona de los bancos hablando en alto y riéndose. Al verme caminar hacia ella, Carmen y Mafi echaron a correr hacia mi para saludarme.
-Holaa mi amoor!! -esa era Carmen. Me caía genial. Tiene el pelo castaño claro y los ojos verdes, es muy graciosa y divertida, con ella nunca te aburres. Es igual de pija que yo y nos entendemos genial. Tiene un hermano mayor que está en 4º de la ESO con el que me llevo bastante bien. Está saliendo con Bruno de 3º de la ESO.
-Holaa guapaaa! - y esa era Mafi. Tenía el pelo negro con perrera que le llega hasta sus ojos oscuros. Utiliza gafas pero muchas veces lleva lentillas, como era el caso de hoy. También me cae bien pero, claramente no tanto como Lidia que es mi mejor amiga.
Lidia era muy diferente. Su pelo le llegaba hasta la nuca, tenía la raya al medio y el pelo muy alborotado y oscuro. Sus ojos eran marrones y pequeños. Era un poco rellenita. Hablaba muy poco y casi siempre llevaba ropa de dos tallas mayores a la suya. La gente no se metía con ella porque era mi mejor amiga y sabía que a mis amigas no les gustaba. Pero ella a mi me caía genial, sabía que siempre podía confiarle secretos y compartía todo con ella y ella todo conmigo.
Ahora acabábamos de llegar a grupo de mis amigos. Las demás se me echaron encima a besarme y a abrazarme desesperadamente. Después de unos minutos así fuí a darles un beso a los chicos. Al cabo de un rato sonó el timbre y entramos todos a clase. Nos despedimos de los de tercero y fuímos a la clase de 2º B. Al entrar nos movimos hasta las mesas del fondo. Juntamos algunas y nos pusimos a hablar. En ese momento entro la profesora y nos mando aminorar la voz. Nos leyó las normas del colegio como el año pasado y el resto nos dió tiempo libre ya que era el primer día. Martín saco de su mochila un botella de coca~cola y cuando la profesora no nos veía bebíamos un poco. Cuando nos la terminamos decidimos jugar a la botella. Carmen no quiso ya que tenía su novio en 3º.
-Bueno venga empezamos? -preguntó Martín.
-Me pido darle yo las vueltas -comentó Carmen.
Lidia tampoco jugaba, cuando jugabamos a ste tipo de cosas ella nunca jugaba. La botella empezo a girar y le cayó a Laura. Después de una seguida tirada le tocó a Quique, Laura se puso colorada. Le molaba Quique como ya habrás apreciado. Quique se armó de valor y le dió el pico. Laura se puso más roja que antes. La botella seguía girando y los besos estaban en el aire.
domingo, 9 de agosto de 2009
Yendo para el instituto
Riiingg!!!!!
-Cállate... -le dije a mi despertador justo antes de darle a ese botón rojo que tiene encima de su cabezota para que se callara, ojalá a las hermanas pequeñas les sucediera lo mismo.
Me levanté de la cama con demasiada pereza y me fuí directa a la ducha para despertarme por completo. Llegaba la gran elección: elegir mi ropa para el primer día de este nuevo curso, 2º de ESO. Después de media hora de quitar y poner la ropa me quedé por una minifalda vaquera (puesto que hacía calor), una camiseta blanca con unos labios bien grandes rosas (realzaba mi figura) y unas victorias rosas. Ahora me tocaba la segunda gran elección: el peinado. Recogido, suelto, con diadema, un tupé, con un broche, liso, ondulado, delante o detrás de las orejas... Mi pelo me llegaba por los codos, era un poco ondulado, dorado y con flequillo de lado. Decidí ponerme una diadema blanca, de esas que son muy finitas y duras, al recogerme el cabello de la cara realzaba mis ojos del color del cielo y del mar.
-¡Clara!, dice mamá que bajes a desayunar de una vez.
-Vale enana ya voy.
-¡Me llamo Fátima! -dijo dando un portazo. Despues de cinco segundos la escuche bajar por las escaleras hacia la cocina.
"Para tener siete años tiene una mala leche..." pensé mientras cogía unos pendientes de perla rosas y un bolso blanco (como era el primer día seguramente no hacíamos gran cosa). A continuación bajé a la cocina a desayunar. Mi padre leía el periódico mientras tenía en la mano una taza de café, mi hermana se tomaba la leche con cereales de chocolate y en compañía de su barbie favorita con la que, al parecer, tenía una gran conversación sobre el color del mantel; mi madre desayunaba una tostada de mermelada de fresa, mientras que Lulú (nuestra perrita yorkshire terrier de un añito) descansaba plácidamente en su camita rosa color chicle con un lacito rosa en el pelo. Al entrar en la cocina me saludaron los que ya habían llegado antes que yo, cogí una taza, leche fría, unas cuantas galletas y me puse a desayunar. Después de un rato llamaron al timbre (seguramente era Lidia, mi mejor amiga). Así era.
-Hola Clara -me saludó alegremente al abrirle la puerta.
-¡Hola Lid! -le contesté- Venga vámonos ya. ¡Chao mamá! -le grité a mi madre.
Después de un tiempo caminando me dice Lidia:
-Bua, ¿sabes de lo que me enteré?. ¡Le gustas a Pablo!
-Pero, ¿Pablo no está con Carla?
-Si, pero dice que también le gusta ella.
-Yo si fuera Carla lo dejaría la verdad.
-Ya yo también. ¿Sabes?, no me parece raro que le gustes a Pablo, le gustas a casitodos los chicos de la ESO.
-Bueno pero solo les gusto por mi físico.
-Ya pero por tu físico eres una de las más, por no decir la más, popular del cole Clara.
Ya lo sabía. No era por hacerme la creída, es que era verdad. Al llegar el año pasado al instituto le empecé a gustar a un montón de chicos. Entonces las más populares de 1º de la ESO me metieron en su grupo de amigas, pero no solo a mi sino también a Lidia. Lidia fué mi amiga desde tercero de primaria y fuí junto con ella al instituto que voy ahora. Me lo había pasado tan bien con mis amigas del colegio que poco a poco me fuí haciendo la mejor amiga de Carmen, de Laura, de Catalina, de Sofí, de Carla... Pero mi mejor amiga es Lidia y confío en que siempre lo sea.
Habíamos dado la vuelta a la esquina y ya se veía a lo lejos el patio principal de mi instituto y a un motón de personas en él.
-¿Nerviosa? -me preguntó Lidia.
-Para nada -le contesté totalmente segura.
-Cállate... -le dije a mi despertador justo antes de darle a ese botón rojo que tiene encima de su cabezota para que se callara, ojalá a las hermanas pequeñas les sucediera lo mismo.
Me levanté de la cama con demasiada pereza y me fuí directa a la ducha para despertarme por completo. Llegaba la gran elección: elegir mi ropa para el primer día de este nuevo curso, 2º de ESO. Después de media hora de quitar y poner la ropa me quedé por una minifalda vaquera (puesto que hacía calor), una camiseta blanca con unos labios bien grandes rosas (realzaba mi figura) y unas victorias rosas. Ahora me tocaba la segunda gran elección: el peinado. Recogido, suelto, con diadema, un tupé, con un broche, liso, ondulado, delante o detrás de las orejas... Mi pelo me llegaba por los codos, era un poco ondulado, dorado y con flequillo de lado. Decidí ponerme una diadema blanca, de esas que son muy finitas y duras, al recogerme el cabello de la cara realzaba mis ojos del color del cielo y del mar.
-¡Clara!, dice mamá que bajes a desayunar de una vez.
-Vale enana ya voy.
-¡Me llamo Fátima! -dijo dando un portazo. Despues de cinco segundos la escuche bajar por las escaleras hacia la cocina.
"Para tener siete años tiene una mala leche..." pensé mientras cogía unos pendientes de perla rosas y un bolso blanco (como era el primer día seguramente no hacíamos gran cosa). A continuación bajé a la cocina a desayunar. Mi padre leía el periódico mientras tenía en la mano una taza de café, mi hermana se tomaba la leche con cereales de chocolate y en compañía de su barbie favorita con la que, al parecer, tenía una gran conversación sobre el color del mantel; mi madre desayunaba una tostada de mermelada de fresa, mientras que Lulú (nuestra perrita yorkshire terrier de un añito) descansaba plácidamente en su camita rosa color chicle con un lacito rosa en el pelo. Al entrar en la cocina me saludaron los que ya habían llegado antes que yo, cogí una taza, leche fría, unas cuantas galletas y me puse a desayunar. Después de un rato llamaron al timbre (seguramente era Lidia, mi mejor amiga). Así era.
-Hola Clara -me saludó alegremente al abrirle la puerta.
-¡Hola Lid! -le contesté- Venga vámonos ya. ¡Chao mamá! -le grité a mi madre.
Después de un tiempo caminando me dice Lidia:
-Bua, ¿sabes de lo que me enteré?. ¡Le gustas a Pablo!
-Pero, ¿Pablo no está con Carla?
-Si, pero dice que también le gusta ella.
-Yo si fuera Carla lo dejaría la verdad.
-Ya yo también. ¿Sabes?, no me parece raro que le gustes a Pablo, le gustas a casitodos los chicos de la ESO.
-Bueno pero solo les gusto por mi físico.
-Ya pero por tu físico eres una de las más, por no decir la más, popular del cole Clara.
Ya lo sabía. No era por hacerme la creída, es que era verdad. Al llegar el año pasado al instituto le empecé a gustar a un montón de chicos. Entonces las más populares de 1º de la ESO me metieron en su grupo de amigas, pero no solo a mi sino también a Lidia. Lidia fué mi amiga desde tercero de primaria y fuí junto con ella al instituto que voy ahora. Me lo había pasado tan bien con mis amigas del colegio que poco a poco me fuí haciendo la mejor amiga de Carmen, de Laura, de Catalina, de Sofí, de Carla... Pero mi mejor amiga es Lidia y confío en que siempre lo sea.
Habíamos dado la vuelta a la esquina y ya se veía a lo lejos el patio principal de mi instituto y a un motón de personas en él.
-¿Nerviosa? -me preguntó Lidia.
-Para nada -le contesté totalmente segura.
viernes, 7 de agosto de 2009
El principio de mi gran historia
Un día de verano, en el que el sol calentaba más de lo normal y lo único que se agradecía en esos momentos eran las brisas que te refrescaban en la orilla del mar, mi madre observaba una revista de ropa de bebé sentada en una silla plegable con una gran pamela con un lazo blanco que apenas dejaba ver su dorado cabello. De vez en cuando dejaba de observar el catálogo de ropa para acariciar su gran vientre que sobresalía de su fina figura. ¿Sabéis?, yo estaba dentro de esa barriga y la ropa que mi madre estaba viendo era para mi, solo para mi.
De repente notó que yo me revolvía demasiado dentro de su vientre, como si su barriga fuera demasiado pequeña ya para mi y tuviera que buscar otro lugar donde hubiera sitio para mi. Mi madre cogió un poco apurada su móvil dentro del bolso que había posado en la arena y llamó a mi padre.
- Fernando ven rápido a buscarme a la playa, el bebé está muy inquieto.
- Voy ahora mismo para allá Ana.
Mi padre salió corriendo de su trabajo de gerente de su gran empresa, sí el era el jefe. Como podeis observar yo era para mi padre más importante que su trabajo.
Al cabo de muy poco tiempo llegó mi padre a la playa y cogió a mi madre en sus brazos y la llevó al hospital de la ciudad.
Después de unas horas nació una niña tan preciosa con unos ojos tan grandes y azules, con una carita rosada y con el pelo tan dorado y brillante que todas las enfermeras querían coger a la niña en sus brazos y hacerle mimos. ¿Sabéis quien era esa niña tan preciosa? Era yo, Clara Martín.
Y este simplemente es el principio de esta gran historia: mi vida.
De repente notó que yo me revolvía demasiado dentro de su vientre, como si su barriga fuera demasiado pequeña ya para mi y tuviera que buscar otro lugar donde hubiera sitio para mi. Mi madre cogió un poco apurada su móvil dentro del bolso que había posado en la arena y llamó a mi padre.
- Fernando ven rápido a buscarme a la playa, el bebé está muy inquieto.
- Voy ahora mismo para allá Ana.
Mi padre salió corriendo de su trabajo de gerente de su gran empresa, sí el era el jefe. Como podeis observar yo era para mi padre más importante que su trabajo.
Al cabo de muy poco tiempo llegó mi padre a la playa y cogió a mi madre en sus brazos y la llevó al hospital de la ciudad.
Después de unas horas nació una niña tan preciosa con unos ojos tan grandes y azules, con una carita rosada y con el pelo tan dorado y brillante que todas las enfermeras querían coger a la niña en sus brazos y hacerle mimos. ¿Sabéis quien era esa niña tan preciosa? Era yo, Clara Martín.
Y este simplemente es el principio de esta gran historia: mi vida.
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